¿Tienes una molestia que va y viene y nadie te explica de dónde sale? ¿Te has tratado la zona que duele una y otra vez y siempre acaba volviendo? ¿Sospechas que «algo no encaja» en tu forma de moverte, pero no sabes qué?
Soy Marcos Fanlo, podólogo deportivo en Estella, y la valoración biomecánica global es mi estudio más completo. En lugar de mirar solo el punto que te duele, analizo todo tu cuerpo en movimiento para encontrar el origen real del problema. Porque muchas veces el dolor aparece en un sitio, pero nace en otro.
La valoración biomecánica global es un estudio integral de cómo se mueve tu cuerpo. No me quedo en el pie ni en la zona concreta que te molesta: analizo cómo interactúan pie, tobillo, rodilla, cadera y columna para identificar de dónde viene realmente lo que te pasa.
Es la opción más indicada cuando el problema no es evidente: molestias que no terminan de irse, lesiones que reaparecen o esa sensación de moverte «descompensado» sin una causa clara. Aquí el objetivo no es tratar un síntoma, sino entender el conjunto.
Tu cuerpo no se mueve por piezas sueltas: funciona como una cadena en la que cada eslabón depende del anterior. Los pies son la base que toca el suelo, y desde ahí el movimiento sube hacia tobillo, rodilla, cadera y espalda.
Piénsalo como un dominó: si una pieza se mueve mal, las demás compensan para mantenerte en pie y en marcha. Esas compensaciones son silenciosas al principio, pero repetidas miles de veces al día acaban pasando factura lejos del punto que falla. Por eso es tan frecuente que:
A esto se le llama dolor referido: te duele donde el cuerpo no aguanta más, no necesariamente donde está el problema. Encontrar ese origen es justo lo que hace una valoración global.
Para ver el conjunto necesito mirar tanto tu estructura como tu movimiento real. La valoración combina:
Con todo eso sobre la mesa te explico qué está compensando qué, para que entiendas la historia completa de tu cuerpo y no solo una foto aislada.
Estas son señales de que puede merecer la pena mirar el conjunto y no solo la zona dolorida:
Si te reconoces en alguno de estos puntos, es probable que tu cuerpo lleve tiempo compensando algo.
Este estudio es especialmente útil si:
No hace falta ser deportista para venir. Cualquier persona que use su cuerpo (es decir, cualquiera) puede beneficiarse de entender cómo se mueve.
La podología tradicional suele centrarse en la zona concreta que molesta. Mi forma de trabajar es la contraria: parto del conjunto para encontrar el origen y actuar ahí.
Y lo hago con honestidad. A veces la solución pasa por ejercicio terapéutico, otras por un cambio de calzado, otras por reeducar el movimiento y, cuando de verdad hace falta, por soportes plantares. Si tu caso necesita a otro profesional (fisioterapeuta, médico, entrenador), te lo digo y trabajo con él. Lo importante no es venderte algo, sino que dejes de dar vueltas al mismo problema.
Depende de tu caso. Si tu duda se centra en el pie y la pisada (por ejemplo, elegir calzado o valorar el apoyo), el estudio de la pisada suele bastar. Si tienes molestias que no se explican solas, que se repiten o que aparecen en varias zonas, la valoración global es la opción más completa porque mira toda la cadena. Si no lo tienes claro, cuéntame tu caso y te oriento.
Porque el cuerpo funciona como una cadena y compensa. Cuando una articulación no hace bien su trabajo, otras se sobrecargan para suplirla, y el dolor acaba apareciendo en el eslabón que no aguanta, que no siempre es el que falla. A eso se le llama dolor referido, y es muy habitual.
Es precisamente uno de los motivos más frecuentes para hacer una valoración global. Cuando algo no mejora tratándolo de forma local, suele ser porque la causa está en otro punto de la cadena. Encontrar ese origen es el primer paso para romper el círculo.
Te doy una valoración funcional: qué está pasando en tu movimiento, por qué y qué se puede hacer. No sustituye a un diagnóstico médico cuando hace falta; si detecto algo que requiere a otro profesional, te lo digo y te oriento. Prefiero la honestidad a prometer lo que no toca.
Un plan de acción personalizado y, sobre todo, haber entendido qué le pasa a tu cuerpo. Según tu caso, ese plan puede incluir ejercicios, recomendaciones de calzado, pautas y, solo si es necesario, soportes plantares.