¿Te han dicho mil veces que «descanses» y la molestia siempre vuelve? ¿Tienes plantillas pero sientes que falta algo? ¿Quieres dejar de tapar el síntoma y solucionar de verdad lo que te pasa?
Soy Marcos Fanlo, podólogo deportivo en Estella, y el ejercicio terapéutico es la parte activa de mi trabajo. En lugar de esperar a que el problema se resuelva solo, te doy las herramientas para que tu cuerpo se mueva mejor, más fuerte y más eficiente. Porque muchas veces la solución no es hacer menos, sino moverse mejor.
El ejercicio terapéutico es el uso del movimiento con un objetivo clínico: corregir déficits, recuperar función, reducir molestias y prevenir nuevas lesiones. No es «hacer deporte» ni una tabla genérica: son ejercicios planificados, personalizados y progresivos pensados para tu caso concreto.
Y la reeducación del movimiento va un paso más allá: se trata de enseñar a tu cuerpo a moverse bien de nuevo. Muchos patrones de movimiento se vuelven ineficientes o compensatorios con el tiempo, y reeducarlos es clave para que la mejora dure. Aquí tú no eres un paciente pasivo que recibe un tratamiento: eres parte activa de tu propia solución.
Cada programa se adapta a lo que a ti te falta, pero suele apoyarse en cuatro pilares:
La combinación exacta depende de lo que muestre tu valoración. No hay dos programas iguales.
El ejercicio terapéutico no empieza por los ejercicios, sino por entender qué te pasa. Por eso suele partir de un estudio biomecánico o de una valoración: primero identifico qué estructuras necesitan fortalecerse, movilizarse o reeducarse, y solo entonces diseño el plan.
A partir de ahí trabajamos con tres principios:
Y algo importante: te explico el porqué de cada ejercicio. Cuando entiendes qué estás trabajando y para qué, lo haces mejor y lo mantienes en el tiempo.
Aquí está una de las grandes diferencias de mi forma de trabajar. El enfoque clásico suele ser pasivo: una plantilla, reposo y a esperar. El ejercicio terapéutico es lo contrario: te da un papel activo y ataca la causa, no solo el síntoma.
¿Qué ganas con esto?
Las plantillas siguen siendo una herramienta útil cuando hacen falta, pero no son la única, y muchas veces el ejercicio es lo que marca la diferencia real.
Este servicio encaja especialmente si:
Sirve tanto para personas activas de toda Navarra como para quien pasa muchas horas de pie y nota que su cuerpo pide algo más que reposo.
Trabajo con una premisa clara: solo te propongo lo que necesitas. Si tu caso se resuelve con ejercicio, perfecto; si además necesitas calzado o plantillas, te lo digo; y si lo que necesitas está fuera de mi ámbito, también.
Como podólogo deportivo, mi trabajo con el ejercicio se centra en el movimiento y la cadena del miembro inferior, y cuando tu caso requiere a otro profesional (fisioterapeuta, entrenador, médico), coordino con él para que el plan encaje. El objetivo no es retenerte en consulta, sino que dejes de arrastrar el problema.
En que parte de un análisis de tu caso y tiene un objetivo clínico. Una rutina genérica no sabe qué te falta ni qué te sobra, y a veces refuerza justo el patrón que te está lesionando. El ejercicio terapéutico está elegido para ti, es progresivo y busca corregir un déficit concreto, no solo «hacer ejercicio».
Lo habitual es que sí, porque el programa se diseña a partir de lo que ese análisis revela. Entender de dónde viene el problema es lo que permite elegir los ejercicios adecuados en lugar de ir a ciegas. En algunos casos la valoración y las primeras pautas se pueden abordar en la misma línea de trabajo; te lo indico según tu situación.
La mayoría los harás en casa, porque la idea es que ganes autonomía. Yo te enseño a hacerlos bien, te explico el porqué de cada uno y vamos revisando la progresión en las sesiones de seguimiento para ajustar lo que haga falta.
No es lo uno o lo otro. A veces el ejercicio es suficiente, a veces la plantilla es la herramienta adecuada y a veces se combinan. Depende de lo que muestre tu caso. Lo que no tiene sentido es dar por hecho que la plantilla lo arregla todo sin trabajar la causa.
Depende de tu punto de partida, del problema y, sobre todo, de la constancia. El ejercicio terapéutico no es una solución mágica ni inmediata: es un proceso progresivo. Lo bueno es que, cuando funciona, la mejora suele ser más duradera que la de un parche puntual.